FINALE EMILIA.- Miles de personas pasaron la noche al aire libre en el norte de Italia, durmiendo en tiendas de campaña, en plazas o en autos, después de que más de 100 réplicas sacudieran la zona impactada por un sismo de magnitud 6. El temblor causó el domingo la muerte de siete personas, docenas de heridos, 3.000 evacuados y graves daños al patrimonio cultural de varios siglos en San Felice Sul Panaro, en la región de Emilia-Romana.

Una fuerte lluvia se sumó a la desventura de las personas que tuvieron que abandonar sus hogares (muchos deteriorados y en otros casos, por prevención) y dificultó las condiciones para el despliegue de la protección civil. Pero la mayor parte de los vecinos se mostró satisfecho con las tareas de rescate.

"El miedo a que la casa se te caiga encima es muy grande, así que hemos preferido pasar la noche afuera", admitió un hombre que durmió a la intemperie, frío pero seguro. A su lado, una mujer mayor elogió la labor estatal: "pusieron las tiendas rápidamente, y me sentí segura". "Hemos perdido casi todo nuestro patrimonio. Se han derrumbado iglesias y torres. El teatro sigue en pie, pero con numerosas grietas", se lamentó el alcalde, Alberto Silvestri.

La zona densamente poblada en la que se produjo el terremoto es una llanura en el valle del río Po que se creía libre de una actividad sísmica importante. Ayer hubo alrededor de 40 réplicas, pero de intensidad decreciente respecto del golpe inicial.

Cuatro de los fallecidos eran trabajadores del turno de noche cuyas fábricas se derrumbaron, y una joven fue aplastada por una viga. Una mujer de 37 años y otra mujer de más de 100 años murieron por la conmoción.

La región es una de las más industrializadas de Italia y alberga tesoros artísticos y arquitectónicos, que forman parte de la lista del patrimonio mundial de la Unesco. El techo de una capilla del siglo XVI en la localidad de San Carlo, cuya recuperación llevó ocho años, se derrumbó y dejó al aire libre las estatuas de ángeles que hay en el interior. "Ya no hay nada que hacer", resumió Claudio Fabbri, quien fue el encargado de la restauración. También fue destruido un almacén donde se guardaban quesos Parmesano y Grana Padano por un valor estimado de 250 millones de euros (U$S 320 millones).

Italia vivió un fin de semana agitado, ya que el sábado, una bomba mató a una estudiante en el sur (ver "Enterraron..."), y el domingo comenzaron las elecciones municipales en 118 pueblos, aunque con poca concurrencia (sólo votó el 36% del padrón). Los centros electorales abrieron ayer, por segundo día consecutivo, para recibir los sufragios. Se espera un rechazo a la política oficial de ajuste. (Reuters-AFP-DPA)